Uno de los casos de conflicto agrario que más ilustra la incapacidad del Estado en aplicar la justicia en el campo es el de Los Cimientos, Chajul en Quiché. Aunque se ha reconocido en reiteradas ocasiones el derecho de propiedad de los quichés, el Estado no ha querido enfrentar a un grupo de invasores que ocupan la propiedad desde julio de este año. El mismo día de la invasión el gobierno estaba presentando un informe que detallaba la legitimidad de la propiedad de los quichés. Sin embargo, la violencia se impone y lo que el gobierno les ha ofrecido a los quichés es la compra de otra finca en otro lugar. La falta de respuesta gubernamental contrasta dramáticamente con su agilidad en los casos en que grandes propietarios se ven afectados.
OFERTA
FORZADA. El 9 de
noviembre, a cuatro meses de haber sido expulsados de las dos fincas donde se
ubica su comunidad, los quichés presentaron una oferta de permuta sobre las dos
propiedades donde se ubica la comunidad de Los Cimientos. Esta acción
podría ser el primer paso que conduzca hacia el final de un conflicto agrario en
el que el Estado no ha podido resolver por las vías legales.
La mesa de negociación
ante la que se presentó la oferta estaba compuesta por el mediador Monseñor,
Julio Cabrera, obispo de El Quiché, la Misión de Verificación de las
Naciones Unidas en Guatemala (MINUGUA), la Dependencia Presidencial de
Asistencia Legal y Resolución de Conflictos (CONTIERRA), la Secretaría de
la Paz (SEPAZ), y la Unidad Presidencial de Resolución de Conflictos
(UPRECO).
Los quichés,
desplazados internos producto del conflicto armado, y denominados por el
gobierno chiules, accedieron forzadamente a realizar la oferta de permuta
de sus tierras debido a un largo éxodo sufrido luego de la invasión realizada el
25 de julio, dentro de la finca Los Cimientos por parte de un grupo de
ixiles vinculados con las desaparecidas Patrullas de Autodefensa Civil
(PAC), denominados por el gobierno chajules (Inforpress
1421).
En la reunión del 9 de
noviembre donde Inforpress estuvo presente, Shayne Ochaeta,
coordinadora de UPRECO, solicitó las certificaciones de los títulos de
propiedad, aduciendo que eran necesarios para fijar la certeza jurídica de la
propiedad de las tierras y verificar que en este tiempo no hubieran sido
enajenadas o donadas.
No obstante, el
gobierno aún no encuentra salida a esta problemática, puesto que se ha
comprometido a buscar una nueva finca conjuntamente con la comunidad de Los
Cimientos quienes han condicionado con un reconocimiento físico de los
nuevos terrenos, hecho que aún no se realiza.
Según afirmó Diego
Itzep Pasa, líder de la comunidad de los quichés, en esta negociación han
recibido cuatro ofertas, pero ellos las rechazaron por estar fuera de los
requerimientos hechos dentro de su propuesta. Hace notar que incluso una de las
fincas ofrecidas por el gobierno adolecía de una hipoteca.
Además, el líder comunitario aseveró que mientras este largo vía
crucis es atravesado por la comunidad, han sufrido pérdidas en sus trabajos
centrados en la agricultura. Por ello, dentro de la oferta también han pedido
que se les paguen los daños causados calculado en Q6.9 millones. Agregó que a
raíz de la invasión han tenido que recurrir a la ayuda internacional para poder
alimentarse.
ASEDIOS
CONSTANTES. Pese a que
existen documentos que datan de hace 111 años que respaldan a los quichés,
durante los últimos 40 años han tenido conflictos. En 1967 las municipalidades
de Cotzal y Chajul intentaron quitarles la tierras por la vía Civil. Sin
embargo, los títulos de las fincas salieron confirmados por fallos de segunda
instancia. Según explica el abogado Aníbal García, los fallos
consisten en sentencias firmes y ejecutoriadas que ya no se pueden discutir por
ningún medio legal.
En 1981, debido al
conflicto interno armado, los quichés se vieron obligados a abandonar sus
tierras, asentándose en Chiul, un municipio de El Quiché.
En 1994 los quichés
regresaron a su comunidad acompañados por diversas Organizaciones no
Gubernamentales (ONGs), nacionales e internacionales. Entonces
encontraron un destacamento militar dentro de su
propiedad.
Fernando López,
asesor legal del Centro de Acción Legal para los Derechos Humanos
(CALDH), atribuyó la presencia del Ejército a la importancia estratégica
del terreno puesto que estaban frente a la Comunidad de Población en
Resistencia-Sierra.
En 1998 la Agropecuaria
Nabalija S.A., intentó quitarles a los quichés su tierra. Sin embargo, los
quichés interpusieron una excepción legal demostrando, por medio de sus títulos,
su pertenencia; inmediatamente la
empresa perdió el juicio.
El último problema se
suscitó el 25 de julio del 2001, cuando un grupo armado invadió estas fincas
utilizando la fuerza y obligando a los quichés a refugiarse en Xeputul II,
municipio de El Quiché. Debido a la
falta de terrenos para sembrar sus cultivos tuvieron que recurrir a la ayuda
humanitaria internacional y a las instituciones
gubernamentales.
Según Ramón Ovidio
López Gil, abogado de los quichés, se interpuso una querella el 3 de julio,
e inmediatamente el Ministerio Público (MP), inició la investigación.
Durante el proceso (número de causa 125-2001), que consta en el Tribunal de
Primera Instancia Penal de Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del
municipio de Nebaj, departamento de El Quiché, el MP solicitó la captura
de los cabecillas de la invasión. Sin embargo, el juez no la autorizó por falta
de documentación, por lo que el abogado querellante, con el uso de un memorial,
introdujo un acta legalizada de las certificaciones de los títulos que constan
en el Registro de la Propiedad de Inmuebles en
Quetzaltenango.
Lopéz Gil afirmó
que hasta la fecha aún no recibe una nueva notificación sobre el estado del
caso, a pesar que el Código Procesal Penal vigente busca evitar formalidades y
retrasos para una justicia pronta. La comunicación con el tribunal y el
MP ha sido por medio de memoriales.
Itzep afirmó que
hace 15 días UPRECO le solicitó que renunciara a la vía judicial. Sin
embargo, aseguró haber respondido que la mesa de negociación es una salida a
la problemática para que los hermanos ixiles también encuentren una tierra.
Asimismo, enfatizó que ellos no pueden renunciar a sus derechos sobre la
tierra.
No obstante, la
representante de UPRECO niega haber solicitado tal renuncia de derechos
argumentando que esa instancia no sería el órgano respectivo.
¿EL PESO
DE LA HISTORIA O DE LA INEFICIENCIA? Los
ixiles, a pesar de reconocer la propiedad de los quichés, argumentan que esa
tierra ha sido históricamente de su propiedad. Empero, Itzep indicó que
sus antepasados han habitado desde hace mucho tiempo en estas tierras y que
desde hace 111 años poseen títulos como consta en el informe final de
CONTIERRA.
Reforzando el argumento
de Itzep, López señaló que ni siquiera el convenio 169 de la
Organización Internacional de Trabajo (OIT), reconoce el derecho
histórico sobre la tierra. En dado caso si el Estado empieza por reconocer este
derecho, los quichés podrían exigir que se les devuelvan las fincas azucareras y
cafetaleras que les fueron
expropiadas en el siglo diecinueve.
López afirmó que
la actual situación se deriva de la incapacidad del Estado para resolver de
forma equitativa la problemática de la tierra. También hizo referencia a que en
los casos de invasiones de tierra que se han dado en la costa sur, en que los
dueños son integrantes de la Cámara del Agro, los desalojos han sido ordenados
inmediatamente y las fuerzas policiales han actuado
violentamente.
Ochaeta, al
hablar desde su posición gubernamental, afirmó que el regreso de los quichés a
sus tierras puede ser peligroso pues los ixiles han amenazado con que correrá
sangre si se da su retorno.
López consideró
que el estado de derecho fue violentado porque un grupo de personas puso en
jaque al Estado, lo cual pondría en grave situación la legalidad. Además,
advierte que al aceptar esta situación, los tribunales y el gobierno han puesto
en grave contradicción el artículo constitucional que garantiza el derecho a la
propiedad (recuadro), cuya calidad de inherente, le confiere la importancia que
para una persona significaría cualquiera de sus
extremidades.
Si este derecho es
arrebatado y no es protegido por el Estado se estaría dejando impune un delito
muy grave dentro de la legislación guatemalteca, enfatizó López.
Asimismo, reiteró que
el Estado en estos casos demuestra su ineficiencia e ineficacia, y su única
salida para lavarse la cara con el presente caso es tener una respuesta
positiva antes de fin de año a la oferta hecha por los propietarios de las
fincas.
CALDH llevó el
caso de Los Cimientos a la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH), quienes están por emitir un fallo al respecto.
LAS
PERSPECTIVAS.
Itzep afirmó que aunque UPRECO desea que acepten cualquier oferta
de permuta, ellos seguirán hasta el final es su tierra y no piensan renunciar
a ella.
Tanto Itzep como
otros involucrados en el caso, culpan a algunos ex PAC por las agresiones
violentas contra su comunidad y no descartan que detrás del conflicto existan
intereses económicos de personas poderosas. La anterior afirmación surge porque
en el año 2000 fue emitido un acuerdo gubernativo que declaraba la reserva
natural Visis-Caba, que sería parte de uno de los componentes del Plan
Puebla-Panamá.
Al ser consultado al
respecto, Juan León coordinador de la Defensoría Maya, afirmó que no
tienen nada que ver con las acusaciones hechas por Itzep, y
enfatizó que su organización ha mantenido una posición neutral en el
conflicto. No dejó de lamentarse que existan organizaciones que provocan la
separación entre hermanos, al referirse de forma directa a la Cooperativa
Chajulense vinculándola con el Frente Republicano Guatemalteco (FRG).
Según López con la situación que enfrentan los quichés en este
caso se ve agravada el racismo aún existente dentro de las instituciones
estatales, a la que atribuye la falta de voluntad de parte del Estado por
resolver la situación de ambos grupos en conflicto.
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Características de las
fincas invadidas |
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Extensión: 44
Caballerías* (total de ambas fincas) Precio de acuerdo a los
quichés por cada caballería
Q. 1,800,000.00
=
$225,000.00 Localización: Zona de
usos múltiples en la Reserva Natural Visis-Caba, municipio de Chajul,
departamento del Quiché. |
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* 1 Caballería = 43.68
hectáreas |
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El derecho de propiedad
en la legislación nacional |
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La propiedad pertenece
a la esfera de los derechos reales los cuales se pueden definir como
erga omnes, es decir, oponibles contra todos, por lo que si no
fuese la voluntad del propietario nada ni nadie se los puede
arrebatar. Artículo 39: Se
garantiza la propiedad privada como un derecho inherente a la persona
humana. Toda persona puede disponer libremente de sus bienes de acuerdo
con la ley. El Estado garantiza el
ejercicio de este derecho y deberá crear las condiciones que faciliten al
propietario el uso y disfrute de sus bienes, de manera que se alcance el
progreso individual y el desarrollo nacional en beneficio de todos los
guatemaltecos. Artículo 468.- Defensa
de la propiedad. El propietario tiene derecho de defender su propiedad por
los medios legales y de no ser perturbado en ella, si antes no ha sido
citado, oído y vencido en juicio. Fuente: Tesis de
graduación del Licenciado Juan Francisco Flores, actual magistrado de la
Corte de Constitucionalidad, Constitución de la República de Guatemala y
Código Civil. |
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Inforpress Centroamericana : inforpre@guate.net | 30 de noviembre de 2001
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